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Spoke Calculator

21 jun 2026 · Germán Guía Delgado

Fundamentos del montaje de ruedas: longitud, orden de tensado y destensado

Hay ruedas para todo: descenso, gravel, carretera, pista. Pero un puñado de costumbres decide si la rueda que montas aguanta centrada una temporada o se ablanda en una semana, sea cual sea la disciplina. John Petricciani, de Reserve, que ha supervisado algo así como medio millón de montajes, reunió varias de esas «verdades universales» en The Art of Wheel Building. Tres de ellas son justo aquello sobre lo que están construidas las herramientas de esta web. Aquí tienes cómo llevar cada una a la práctica, y dónde te echa una mano la calculadora. ¿No te suenan algunas palabras de abajo? Están todas en el glosario.

1. Acierta la longitud antes de cortar nada

Un radio de longitud equivocada arruina una rueda sin hacer ruido. Demasiado corto y la cabecilla puede cizallarse bajo carga, o la rosca ni siquiera engancha. Demasiado largo y la punta del radio perfora el fondo de llanta, a veces no en el banco sino más tarde, cuando la llanta flexa con el ciclista encima, o te quedas sin rosca antes de llegar a tensión. El margen es pequeño: los radios se venden de 2 en 2 mm, y un error de 1 mm en el ERD ya mueve cada lado casi 0,5 mm.

Así que trata ese número con respeto:

Un apunte sobre herramientas: ese artículo de Reserve recomienda dos calculadoras de radios, y una de ellas, el clásico Freespoke, sigue online y merece la visita. Esta calculadora es una alternativa libre y abierta, todo en uno, así que tienes dos con las que contrastar. La herramienta de longitud calcula izquierda y derecha por separado, enseña la cuenta y deja el ERD y el offset a la vista en lugar de suponerlos. Si solo lees una cosa más, lee cómo medir el ERD.

2. Tensa en el orden correcto: primero los de tensión, luego los de tracción

En una rueda con cruces, cada radio es de tensión (leading) o de tracción (trailing). Los de tensión salen del buje en el sentido de giro, se inclinan hacia delante en la parte alta de la rueda y aguantan el par de frenada; los de tracción van hacia atrás y tiran de la rueda cuando pedaleas. Hacen trabajos distintos, y el orden en que los subes a tensión importa.

El error típico es apretar cada radio en secuencia, dando una vuelta entera a la llanta. Eso arrastra la holgura de la llanta a un único punto, la zona de los primeros y últimos radios que tocaste, y te deja peleando con un salto localizado, igual que el bulto que aparece cuando aprietas un globo. En su lugar, sube la tensión poco a poco por toda la rueda: primero los de tensión (leading) y luego los de tracción (trailing), o al revés, para que la llanta cargue de forma pareja en toda su vuelta.

Una receta conocida para esto es el método Markling (por el montador Sam Markling), que recorre los flancos en un orden fijo: deja a mano los radios de fuera del lado de más tensión, sube los de dentro de ese lado a unos dos tercios, luego los de dentro del lado de menos tensión, después los de fuera del lado flojo y, por último, los de fuera del lado de más tensión que dejaste sueltos. No es obligatorio, pero mantiene la carga pareja y el montaje tranquilo.

Para esto está el simulador de centrado: gira una cabecilla y mira cómo se reparte la tensión a los vecinos y cómo reacciona el centrado, para que el coste de «todo en un sitio» se vea sin arriesgar una llanta de verdad. Cuando montes en serio, la herramienta de tensión te da un plan de cuartos de vuelta por lado: iguala primero cada lado a su media y luego acércate al objetivo en pasadas.

3. Destensa, una y otra vez

La rigidez de una rueda viene de la llanta más la tensión guardada en sus radios, así que todo lo que te suelte tensión a escondidas después de terminar es el enemigo. Dos cosas hacen justo eso mientras ruedas. Los radios se retuercen al tensarlos, y esa torsión se va soltando poco a poco en la carretera. Y las cabezas de los radios de codo (J-bend) se asientan en el flanje, comiéndose el acabado donde apoyan; cada asentamiento baja un poco la tensión.

El destensado obliga a que las dos cosas pasen en el banco y no en la ruta: flexas fuerte la rueda montada, sueltas la torsión, dejas que las cabezas asienten y vuelves a centrar. Y luego repites. Da la sensación de deshacer tu propio trabajo, pero la rueda que aguanta es la que pasó por el potro varias veces antes de tocar el suelo. (El simulador modela cómo las vueltas reparten la tensión, no modela la torsión, así que este paso vive en tus manos, no en la pantalla.)

Resumen

Acierta la longitud antes de montar, tensa toda la rueda de forma pareja en vez de tramo a tramo, y destensa hasta que la rueda deje de devolverte tensión. Nada de esto es exótico: es la disciplina aburrida que separa una rueda que dura de una que no. Las cifras de tensión de cualquier herramienta, la nuestra incluida, son estimaciones: vuelve a medir según avanzas.

Gracias a John Petricciani y a Reserve por el planteamiento original, y a Sam Markling por el método que lleva su nombre.

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